This is an article from the January-February 2017 issue: Nomads: The Challenge of Reaching People on the Move

Cuando Ellos No Aparecen

Cuando Ellos No Aparecen

Una tarde sofocante durante la estación caliente en Níger, alguien llamó a mi puerta, al abrir me encontré a dos jóvenes procedentes de mi aldea favorita. ¡No los conocía, pero ellos si me conocían a mí! Después de los saludos habituales nos sentamos a la sombra y me dijeron que sabían que cuento historias sobre Jesús.

"¿Nos enseñaría sobre Jesús?", preguntaron. Su audacia me sorprendió.

-Díganme por qué hacen esa pregunta.

"Hemos oído algunas historias sobre Jesús en la radio", respondieron, en referencia a una emisión diaria en una estación local. "Mucha gente en nuestra aldea, tal vez unas 40 personas, quieren saber más. Queremos entender, pero también hay oposición, así que no queremos que vengas a nosotros, eso causaría problemas. Entonces, ¿puedes enseñarnos sobre Jesús para que podamos ir a casa y enseñar a nuestro pueblo? "

Me preguntaba si había oído bien, estuve de acuerdo y escogimos un día para reunirnos. ¡Estaba tan emocionada! He orado por ese pueblo durante más de diez años. Visitando a los aldeanos, muchas noches planté mi tienda allí, y me senté alrededor del fuego donde cocinaban. Cierto día, mientras todos habían ido a la mezquita para orar los rezos del atardecer recuerdo estar sentada orando sola mientras mis lágrimas recorrían mi rostro, suplicaba a Jesús para que viniera y se diera a conocer a mis amigos. Y ahora estos dos jóvenes venían a mí. ¡Qué respuesta a la oración!

El día señalado, habían regresado preparados para aprender las primeras historias que luego ellos tendrían que contar a los demás. Después de oírla sólo una vez ambos pudieron repetir la historia, además rápidamente captaron las cuestiones cruciales. Me sentí bien con su capacidad para transmitir lo que estaban aprendiendo.

A la semana siguiente llegaron varias horas tarde, pero su entusiasmo rápidamente me permitió olvidar su tardanza. La tercera semana llegaron el día equivocado y, aunque no era lo más adecuado para mí lo cuadré todo y disfruté mi tiempo con ellos.

A la semana siguiente no aparecieron de ninguna manera. Llamé y dijeron que vendrían, pero no lo hicieron. Lo mismo ocurrió la semana después y la que continuaba. Desde entonces no los he vuelto a ver. ¿Qué salió mal? ¿Era mi acento, mis equivocaciones con su lenguaje? ¿Les ofendí con algún error cultural? ¿O algo pasaba con ellos que les impedía regresar?

No fue la primera vez que sucedía algo así. La gente frecuentemente no se presenta a las reuniones programadas, a veces con buenas razones, ¡pero a menudo no! Un día estuve hablando con un amigo Fulani sobre este asunto después de que me contase que alguien no apareció tras haber dicho que lo haría. "Así es", dijo con una carcajada. ¡Somos nómadas!

Sonreí con él, sin embargo estaba pensando: "¡No, no lo eres! ¡Has vivido en la misma aldea toda tu vida! ¡Vives a 100 metros de donde naciste!

"Nómadas Establecidos"

Trabajo con los Fulani Occidentales de Níger, un subgrupo de tantos que conforman el extenso pueblo Fulani que abarca una veintena de países africanos; desde Senegal y Guinea en el oeste, hasta Kenia y Etiopía en el este, cuentan con una población de más de 15 millones, casi todos ellos Musulmanes. Históricamente son pastores nómadas, migrando a través de las llanuras en busca de agua y pastizales para su ganado. A lo largo de los años, la sequía y otros factores han llevado a muchos de ellos a asentarse y a sembrar cultivos, estableciendo comunidades permanentes.
Parece una contradicción llamar a esta gente "nómadas establecidos". Pero así es como describiría a los Fulani occidentales de Níger. Todavía tienen sus rebaños, que juegan un papel importante en sus vidas y cultura. Los muchachos jóvenes cuidan ovejas y cabras volviendo al pueblo la mayoría de las noches. Pero el asunto es diferente con el ganado. Los hombres jóvenes se van de su casa durante meses, regresando sólo en la temporada de lluvias cuando hay suficiente comida y agua para sus rebaños. Los hombres mayores con frecuencia hacen visitas a sus hijos y sobrinos que cuidan su ganado en otros países. La comunidad misma no se mueve, pero tienen la mentalidad de los nómadas. Muchas veces he oído que los Fulani se refieren a sí mismos como tal. ¡Y quién soy yo para discutirlo!

¿Y dónde me deja eso, tratando de encontrarme con gente que desaparece con frecuencia, ya sea que estén cuidando animales o no? He discutido sobre esto con otros trabajadores internacionales que ejercen sus labores con los Fulani, así como con algunos pastores Fulani establecidos, y todos nos hemos enfrentado a la misma frustración. La gente parece interesada en escuchar el evangelio y debatir historias de la Biblia. Sin embargo, a pesar de sus palabras entusiastas, simplemente dejan de reunirse. Un hombre occidental que ha pasado casi treinta años entre ellos lo resumió diciendo: "Son Fulani. ¡Nadie le dice a un nómada dónde se supone que debe estar!".

Tal vez estemos simplificando o exageramos las cosas al decir que esta es la única razón o la razón principal para que la gente asista a las reuniones de forma inconsistente, aunque ellos digan que quieren asistir. Enfermedades, mal tiempo, trabajo, persecución, responsabilidades familiares, etc., todo entra en la ecuación. Si bien es cierto que la mentalidad nómada es contraria a compromiso regular (y en este caso concreto a cualquier tipo de compromiso), también es un obstáculo añadido para que lleguen a la fe en el Señor Jesucristo y crezcan hasta la madurez como creyentes.

¡Perseverar!

Hay un grupo de unos veinte hombres Fulani que siguen a Jesús y me llaman su "pastor". Ellos eligieron los miércoles por la mañana como el momento para reunirse para la adoración, incluye oración y estudio bíblico (es en formato oral y centrado en historias de la Palabra). Pero es raro poder juntar a más de ocho al mismo tiempo. A veces solo llegan dos o tres. Es tentador para mí reprender a aquellos que vuelven después de una larga ausencia, como si fueran colegiales traviesos. Pero estos son hombres maduros de 40 años que no buscan una lección de mi parte.  ¡De todos modos hablar mal no haría nada para cambiar su comportamiento! En cambio, estoy tratando de animarme aun cuando ellos no aparezcan.

También para mí es tentador darme por vencida, llegar a la conclusión de que en verdad no son serios en la labor de aprender la Palabra y que sólo aparecen cuando quieren pedirme dinero (que no es cierto, aunque a veces siento que es así!). Creo que es importante para mí perseverar, estar bien preparada para las reuniones y hacer todo lo mejor posible para ayudarles a aprender y aplicar la Palabra de Dios. En lugar de decepcionarme por los catorce que no están, trato de celebrarlo por los seis que si vienen. Quiero estar disponible para reunirme con ellos y orar cuando tengan desafíos y preguntas. Ahora bien, si sólo escuchan una historia de la Biblia cada pocas semanas, ¿cómo van a tener una comprensión razonable de lo que dicen las Escrituras?

Aquí es donde el audio puede ser un gran activo. Además de los programas de radio diarios que muchos de ellos reciben en sus hogares, los libros de escritura, enseñanza y música pueden ser grabadas y distribuidas en llaves USB, tarjetas SD, aplicaciones de teléfonos inteligentes, reproductores de MP3, etc., haciendo que la palabra de Dios esté disponible sin importar el lugar donde se encuentren.  Un hombre que esté lejos de su casa puede escuchar y aprender la Palabra de Dios en un reproductor MP3 con carga solar donde quiera que se desplace como cuando lleva su ganado al agua. Aprender en solitario no puede reemplazar el estar en una comunidad de creyentes, aunque no es menos cierto que es una herramienta valiosa en el camino del discipulado.

Hama ha estado siguiendo a Jesús durante unos cinco años. Con cerca de un 50% de asistencias, es uno de los más fieles en nuestras reuniones. Y a menudo pasa a verme en otros momentos, con frecuencia me habla de otros con quienes ha podido compartir el evangelio. Seis mujeres en su casa (incluyendo sus dos esposas, su madre, y una hermana viuda) también creen. Sin embargo están demasiado lejos para que vengan a nuestras reuniones. Y rara vez los veo porque mi presencia en su aldea llamaría la atención cosa que ninguno de nosotros quiere. Hama comparte con ellos lo que hablamos, pero también tiene un reproductor de MP3 solar que utiliza para aprender las escrituras y compartir con estas mujeres. Mi trabajo es equipar a gente como Hama, que puede reunirse con los demás sin fechas fijas.

¿Qué fue de aquellos dos que me pidieron con tanta intensidad que les explicara el camino de Jesús y luego desaparecieron un mes más tarde? ¡No lo sé! No puedo perseguirlos ni obligarlos a escuchar. Pero puedo seguir orando por ellos y estar disponible por si nuestros caminos se cruzan de nuevo. Y descanso en el conocimiento de que el Buen Pastor, que dio su vida por su oveja perdida, los traerá al redil.

Comments

There are no comments for this entry yet.

Leave A Comment

Register and you don't need to enter your name and email. Already registered but see those fields? You need to log in. Logged out users may not see their comment right away. Some are flagged as 'spam' and subject to moderation.

All fields are required.

Yes, send me an email when others comment on this article.