This is an article from the January-February 2017 issue: Nomads: The Challenge of Reaching People on the Move

Nómadas: Ayudándoles a Hacer Frente a los Desafíos Crecientes

Nómadas: Ayudándoles a Hacer Frente a los Desafíos Crecientes

Crecí como pastor nómada en el Cuerno de África. Hoy trabajo entre mi pueblo, catalizando la formación de la iglesia y abordando los diversos retos de cambio entre la gente. Estos retos son a escala macro, y casi siempre causan disturbios al estilo de vida nómada y pobreza sistémica.

Hay dos tipos de desafíos: naturales e intencionales. Los desafíos naturales incluyen las sequías persistentes y las hambrunas recurrentes, también incluyen las tensiones generadas por el aumento de los habitantes en poblaciones cercanas. Cuando las comunidades establecidas crecen, pueden afectar a los territorios nómadas, reduciendo las tierras de pastoreo disponibles y causando estragos a aquellos que en sus mejores tiempos ya se encontraban en una situación de supervivencia.

Los nómadas se ven afectados por los retos intencionales de las políticas socioeconómicas del gobierno que tienen como objetivo hacer la tierra más productiva económicamente. Los gobiernos tienden a considerar los territorios nómadas como vastos y subdesarrollados. Ellos anhelan los recursos naturales y tienen el sueño de desarrollar grandes planes agrícolas. En mi área natal, el gobierno ha puesto tierras nómadas a disposición de inversionistas extranjeros para crear grandes plantaciones de algodón y azúcar. Han convertido el desierto en tierras de cultivo redirigiendo el curso de los principales ríos por laberintos de canales de riego. Los ríos que usábamos para dar de beber a nuestros rebaños se han reducido a un goteo y no nos es permitido dar de beber a nuestros animales en los canales hechos por el hombre.

De repente, las personas se quedan con dos opciones, se establecen y cultivan, o tratan de trasladar sus rebaños a regiones ya ocupadas por los animales de otros clanes. Los nómadas generalmente se resisten a la agricultura forzada y la tierra por sí sola no puede sostener a tantos animales, por lo que las ciudades se llenan y la adicción a las drogas se convierte en parte de la nueva realidad. Estos retos están más allá del control y la capacidad de los nómadas.

Hay un pastor de ganado llamado Ali Michael donde ministramos. Es un musulmán de cuarenta años, un anciano de su comunidad. Un día me senté a escuchar a Ali Michael acerca de cómo es la vida para los nómadas.

"Antiguamente teníamos muchos animales y pocas preocupaciones. Estábamos felices y en paz. Nuestros camellos y el ganado producían tanta leche que derramamos parte de ella en el suelo. En aquellos días era raro encontrar una persona pobre. Si la encontrábamos, la comunidad le proporcionaba animales para que pudiera llegar a ser como el resto de nosotros. Todo el mundo estaba orgulloso y cómodo. Competíamos unos con otros para ver quién podía conseguir la mayor cantidad de vacas. Nuestra única preocupación era que otra tribu pudiera venir a robar nuestro ganado."

"Ahora las cosas han cambiado, nos enfrentamos a demasiados desafíos, tenemos sequías frecuentes. Las vacas han desaparecido y el decreciente número de camellos y cabras hace que se produzca menos leche. Nuestro alimento principal es leche de camello, pero ahora sólo alcanza para los niños pequeños. Nos hemos vuelto dependientes de la ayuda alimentaria y de la leche de cabra mezclada con agua caliente, hojas de café y sal. Aunque no tenemos rey, llamamos a la ayuda alimentaria comida de reyes porque es de fuera. Es una pena comer esta comida, pero no tenemos otra opción, dependemos de ello.

"Al mismo tiempo han tomado nuestra tierra para el cultivo de caña de azúcar, dejando menos áreas de pastoreo para los animales. Nadie se jacta del tamaño de sus rebaños porque muchos están sufriendo. La gente no sabe qué hacer. Estamos orgullosos de lo que teníamos en los viejos tiempos pero ahora también estamos confusos acerca de nuestra existencia. Algunos piensan que este es el juicio de Dios o una maldición. Tal vez es cierto, pero ¿por qué Dios quiere maldecirnos? ¿Por qué Dios no nos permite tener la buena vida que disfrutaron nuestros antepasados?"

¿Cómo podemos nosotros, como evangelistas y discipuladores, responder a estos desafíos? ¿Les ayudamos a encontrar formas de asentarse o les ayudamos a descubrir medios para tener éxito como nómadas? Mis antepasados vivieron como nómadas y mi pueblo no quiere cambiar. Si fueran obligados a asentarse, les causaría dolor y sufrimientos profundos. Incluso si algunos se asentaran, las lluvias acabarían llegando y entonces todos volverían inmediatamente a la vida que aman, de modo que las manadas pudieran crecer en número y producción, proporcionándoles la única seguridad confiable que conocen. No hay respuestas fáciles.

He aquí algunas de las ideas de nuestro equipo:

  1. ¿Qué disposición tiene la gente de permanecer como nómadas? ¿Quiénes han perdido su deseo de seguir siendo nómadas y no se les puede convencer de continuar? ¿Qué hace que los nómadas pierdan este deseo?
  2. ¿Cómo ayudar cuando el gobierno de forma intencionada perturba la vida nómada en favor del desarrollo económico? La ira y la resignación a menudo surgen cuando los pastizales son simplemente tomados por la gente. ¿Cómo ministramos a los nómadas que necesitan hacer frente a este tipo de desafíos?
  3. ¿Cómo quiere Dios que vayamos junto a los nómadas que se han quedado sin nada? Ellos no saben cómo negociar con el Estado y parece que no pueden recuperar un soporte económico. Ellos y los pocos animales que tienen están muriendo de hambre. ¿Pueden los animales de nuevo volver a convertirse en su riqueza?
  4. ¿Cómo podemos ayudar a las personas a desarrollar una visión a largo plazo de los cambios productivos que estos desafíos exigen? Los nómadas son supervivientes y por lo tanto son buenos en la adaptación, pero estos desafíos los abruman. No pueden ver el futuro. Nuestra alianza con ellos necesita beneficiarlos educándolos más acerca de su situación, de modo que puedan descubrir las opciones reales que tienen por delante.

Cuando hablamos de la formación de iglesias entre los nómadas debemos tener en cuenta los desafíos que enfrentan hoy en día y asociarnos con ellos mientras buscan los mejores caminos a seguir. Nos guste o no, esto tiene impacto en la formación de la iglesia porque los nuevos creyentes también son parte de la comunidad y comparten exactamente los mismos desafíos.

No podemos defender de manera responsable ninguna estrategia ministerial que produzca el efecto de sacar de su situación económica a los creyentes. Esto incluye esperar a que la iglesia global apoye sus necesidades mensuales como algunos hacen. Incluso hemos encontrado que algunas estrategias (tent-making strategies/ estrategias para hacer tiendas) no han funcionado muy bien porque generalmente tienen como objetivo crear más riqueza individual en una sociedad que valora la riqueza de la comunidad.

En lugar de crear dependencia, queremos capacitar a comunidades enteras como un testimonio del poder transformador del evangelio de Jesucristo. Mientras Dios nos dirige a las áreas donde la gente de paz nos ha dado la bienvenida, queremos escuchar a la gente. Queremos saber cuáles son sus desafíos no resueltos. Queremos conocer a los innovadores entre ellos. Queremos trabajar con ellos para ayudarles a desarrollar las habilidades que necesitan para llevar a cabo su visión del futuro, ya sea para prosperar como nómadas o para incorporar más elementos semi-sedentarios o sedentarios en su economía con el fin de aumentar su capacidad de vivir como nómadas.

Apuntamos a una iglesia pastoralista nómada de Jesucristo que sea indígena en cada aspecto (incluido el económico), mientras que las comunidades están perdiendo su tierra y su capacidad de sobrevivir. Queremos que esta iglesia incorpore nómadas puros así como nómadas establecidos en la misma comunidad.

Oramos por una iglesia reproductora que lleve el evangelio de un clan a otro mientras se mueven. Queremos que la iglesia sea tan elástica como las comunidades nómadas en las que crecen, pero si la gente no tiene más razones para moverse, deseamos que esta misma iglesia se conecte con la parte sedentaria de la comunidad. La iglesia nómada necesita desarrollar diferentes enfoques y estrategias para llegar a las personas nómadas que viven en diferentes contextos dentro de una comunidad.

Recientemente, me senté con un hombre de mi área. Le pregunté: "Si pudiera darte apoyo, ¿qué querrías que hiciera?" Él dijo: "Lo mejor para mí sería un camello." No me sorprendió. Entonces le pregunté: "Si pudiera apoyar a tu hijo, ¿qué te gustaría que hiciera? “Educación", respondió. Hay dinámicas generacionales en juego. Las cosas están cambiando. Esto nos ayuda a enfocar los planes con la próxima generación nómada.

Necesitamos iniciar estrategias que fortalezcan económicamente a los nómadas para que sobrevivan a los retos y se adapten a los cambios. Los gobiernos son menos susceptibles a etiquetar a los nómadas como perezosos y recalificar su tierra si ven que esta ya está produciendo riqueza reconocible. Debemos servir a los nómadas como agentes de transformación de Dios, permitiendo desarrollar sus propias ideas económicas para evitar a las fuerzas del cambio no deseado. Cuando el modo de vida nómada está gravemente amenazado, necesitamos servir a los nómadas ayudándolos con mejores medios o con segundas opciones para la supervivencia.

Necesitamos ayudar a crear oportunidades educativas para los nómadas y que al menos aprendan a leer y escribir. Hay dos razones para esto. Primero, todos los creyentes necesitan ser capaces de leer las Escrituras por sí mismos. En segundo lugar, los nómadas necesitan estar mejor informados de los desafíos que enfrentan y ser más conscientes de sus opciones de cambio a través de la educación.

Sabemos que los nómadas tienen culturas orales fuertes, pero incluso estas culturas dependen de unas pocas personas con memoria excelente para transmitir la verdad de modo permanente. Una larga experiencia nos ha enseñado que a la mayoría les resulta difícil recordar historias bíblicas y transmitirlas de manera confiable a otros. La Biblia no es para unos pocos. Si queremos ver vidas sanas, reproductivas y transformadas entre los nómadas, necesitamos desarrollar programas de educación para adultos y niños.

A medida que la educación se convierte en parte de una cultura nómada, se desarrolla el potencial para una nueva normalidad. Mientras que los pastores nómadas continúan con las tradiciones arraigadas de siempre, habrá aquellos cuya educación les permita defender a su gente como políticos o servirles como veterinarios, profesionales agrícolas, médicos, enfermeras, ingenieros y empresarios. Podemos ayudar a los nómadas a crear esta fuerza necesaria en su cultura al encontrar maneras de llevar oportunidades educativas efectivas a la vida nómada. Entonces estarán más preparados para afrontar los desafíos para su supervivencia e influir en cómo se produce el cambio.

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