This is an article from the January-February 2017 issue: Nomads: The Challenge of Reaching People on the Move

¿Por qué enfocarnos en los nómadas?

¿Por qué enfocarnos en los nómadas?

En el Sahel africano, unas 100 personas se reunieron para escuchar a un conocido predicador sobre el Movimiento de Discipulado o DMM (Disciple-Making Movements). Después de la enseñanza, uno de los creyentes Tamajeq (Tuareg) se puso de pie y preguntó, "¿Cómo el movimiento de discipulado DMM puede ser aplicado en mi entorno?"

El traductor se quedó algo desconcertado por esa pregunta que parecía tan elemental. Pensaba: "¿Qué pasa con los Tamajeq que no pueden entender un concepto tan simple como el DMM?".

Cuando comenzó a traducir, un tipo bastante atrevido lo interrumpió y trató de explicar a todos el porqué de la pregunta. Con cierta confianza afirmó que la pregunta tenia origen en las grandes necesidades y en la pobreza general del pueblo Tamajeq que habita en el desierto. Entonces reformuló la pregunta de esta manera, "¿Cómo puede DMM tener éxito cuando tantos Tamajeq se encuentran con necesidades, hambrientos y muriéndose?" El predicador respondió como cabría esperar en esa situación, aconsejando que primero se preste atención a las necesidades de los que sufren antes de aplicar el DMM. El Tamajeq se sentó en silencio, mientras yo me retorcía en mi asiento. Como sedentarios cometemos un error al identificar a los nómadas como personas que sufren, que apenas son capaces de ganarse la vida, creemos que los nómadas tendrían éxito sólo con dejar de serlo y establecerse en un lugar. El hecho es que los Tamajeq son grandes pastores nómadas del desierto. Habitan y se desplazan sobre vastas franjas del desierto del Sáhara, un lugar donde la mayoría de nosotros moriría.

Ni el traductor, ni el tipo atrevido, ni el predicador entendieron que este hombre estaba luchando por aplicar los principios del DMM en una sociedad nómada. Ideas y estrategias como el DMM no son concebidas ni están propuestas para ese tipo de personas y su forma de vida. Por ejemplo: ¿cómo este hombre podría convocar reuniones semanales con personas que están en continuo movimiento en diferentes direcciones? Él y sus compañeros Tamajeq necesitaban respuestas.

Después de vacilar por unos instantes, decidí hacer una breve aclaración sobre el contexto nómada donde los Tamajeq se desenvuelven. Expliqué que la pregunta era muy válida tal y como había sido formulada por estos grandes pastores nómadas. Estaba avanzando en el buen camino, y los creyentes Tamajeq asintieron con aprobación. El predicador se rascó la barbilla y admitió que no había pensado en cómo aplicar DMM en un entorno nómada. No tenía nada que ofrecerles.

Está claro que algo tiene que cambiar para muchos que trabajan con nómadas. Los nómadas no se pierden por el simple hecho de que sean nómadas. Se pierden porque no enviamos la cantidad suficiente de trabajadores para alcanzarles con las buenas nuevas, y cuando lo hacemos, estos a menudo se ven atrapados tratando de "ayudar" a los nómadas a asentarse a través de planes de desarrollo, como si eso fuera necesario para ser salvo.

Mientras el resto del mundo mira con recelo a los nómadas como personas problemáticas, pobres y desafortunadas, ellos se ven a sí mismos como personas orgullosas, libres y capaces de vivir en desiertos y tundras o en las alturas más aterradoras. No somos como el resto del mundo. Nosotros estamos destinados a ver a los pueblos desde la perspectiva de Jesús, su Mesías, y está claro que El ama a los nómadas.

El gran pacto de Dios fue hecho con Abraham, un nómada. Las personas que surgieron de Abraham permanecieron nómadas durante siglos. Entonces Dios eligió a Moisés, que se había convertido en un pastor nómada mientras estaba en el exilio. Había aprendido a no sentirse amenazado por el desierto. Dios usó esto para infundir confianza en la gente mientras caminaban por el Mar Rojo. Dios tiene un lugar en Su Reino para los nómadas.

 Necesitamos trabajadores especializados en los nómadas que estén conectados en red con el fin de construir un ministerio de excelencia, y he aquí el por qué: 

1.     Los nómadas se diferencian lo suficiente de los pueblos sedentarios como para merecer una atención misionológica separada.

Los que estudian los pueblos nómadas han aprendido que hay muchas más cosas que los define que el simple hecho de que viven en movimiento. La cosmovisión y las similitudes culturales entre los pueblos nómadas del mundo son numerosas. Las diferencias con los pueblos sedentarios trascienden incluso a las diferencias religiosas. Como resultado, los desafíos para realizar la obra misionera entre el mundo nómada son comunes.  Creemos que las características particulares de la cosmovisión nómada son tan diferente y significativa a la de los pueblos sedentarios que merece un tratamiento por separado por parte de las agencias misioneras, misioneros y misionólogos.

Los pastores nómadas no son otro tipo más de campesinos, como sí lo son los ganaderos. Tienen una concepción distinta y diferenciada de la tierra, la propiedad, la riqueza, la familia, las bendiciones, las maldiciones, etc. Aquellos que ministran a los pastores nómadas como si fueran campesinos se perderán el corazón de estos pueblos. Esto puede conducir a un trabajo ineficaz y quizás contraproducente como seguidores de Cristo. 

Durante 12 años hemos trabajado entre otros con pastores de camellos de las tierras bajas en el Cuerno de África. Al principio esperábamos trabajar con iglesias establecidas en ese área, pero encontramos que estaban formadas por campesinos inmigrantes de las tierras altas que no tenían ninguna intención de llegar a los nómadas. 

Nos dijeron que temían y odiaban a los nómadas. Confesaron que creían que Dios nunca los salvaría porque ninguno había respondido al evangelio. No podían comprender por qué sus métodos, que habían funcionado de forma tan sorprendente en las tierras altas, no funcionaban con estos nómadas. Su concepto etnocéntrico de la iglesia los dejó con una sola conclusión: Estos nómadas son malos y estaban condenados. 

Estas queridas personas no podían apreciar que los nómadas los veían como intrusos, porque trabajaban en planes de desarrollo del gobierno que actualmente los estaban privando de sus mejores tierras de pastoreo. No se dieron cuenta de que era imperativo que tenían que valorar la vida nómada para tener alguna posibilidad de ser escuchados. Ellos eran culpables del mismo enfoque peyorativo que la mayoría de los pueblos sedentarios ejercen sobre los nómadas y como resultado terminaron siendo ineficaces.

Los nómadas se ven a sí mismos como una fraternidad global. Esto indica que se necesita emplear con ellos un enfoque misionológico distintivo. Nunca olvidaré las palabras de nuestro líder del clan cuando nos vimos obligados a abandonar el Cuerno por razones de salud y pasar a un enfoque diferente, desarrollando oportunidades en otras partes de África: "Oraré por ti, pero vuelve y dime cómo “la Luz de Jesucristo” se está moviendo entre los pastores de camellos allí". 

2. Los ministerios nómadas necesitan de la oración, apoyo y divulgación.

Se estima que en la tierra viven 200 millones de personas nómadas y que la mayoría de los pastores nómadas todavía no han sido alcanzados. Desde la perspectiva de los nómadas, más del 97% de los pueblos del mundo son sedentarios, es decir, basan sus vidas y sus medios de sustento en un lugar al que llaman hogar. Todas las misionologias populares que circulan en el mundo de hoy están destinadas para este 97%. Casi nada se escribe específicamente para el ministerio en un contexto nómada.

Mientras hay cientos de miles de misioneros en todo el mundo, sólo hay unos pocos cientos que trabajan entre los pueblos nómadas. Consideramos que el porcentaje de grupos nómadas no alcanzados y no contactados está creciendo en relación al porcentaje de todos los grupos étnicos no alcanzados y no contactados. Si esto es cierto, los nómadas serán sin duda, los últimos pueblos en ser alcanzados. Actualmente estamos recopilando datos que demuestren empíricamente si esto es cierto o no.

3. Los trabajadores nómadas necesitan estar informados de primera mano de otros éxitos y fracasos.

Considere las preguntas de especial características a las que se enfrentan los trabajadores con nómadas. Describen las barreras y desafíos de este ministerio:

¿Por qué los nómadas se ven a sí mismos diferentes? ¿Por qué pueden percibir que la gente sedentaria son sus enemigos? Si el Evangelio llega a los nómadas desde el mundo sedentario, es decir, desde los que están fuera de la fraternidad nómada, ¿cómo se puede lograr hacerlo de forma agradable y dulce?

¿Por qué los pastores nómadas cuentan sus riquezas con animales en lugar del frío y crudo dinero? ¿Por qué reaccionan tan mal cuando los gobiernos y las agencias cristianas de desarrollo tratan de mejorar sus vidas mediante esquemas de asentamiento, la construcción de escuelas o sistemas de riego e infraestructuras? ¿Por qué cuando tratamos de ayudarlos en el nombre de Jesús son reacios a nuestras propuestas?

¿Cómo podemos vivir entre ellos cuando están en continuo movimiento? ¿Cuáles son las opciones? ¿Es necesario convertirse en un nómada para trabajar con los nómadas?

¿Qué Escrituras podrían tener un fuerte impacto entre los nómadas? ¿Cómo podemos difundir mejor las historias Bíblicas entre los nómadas analfabetos de cultura oral que están siempre en movimiento? Si la alfabetización es clave para el estudio de la Biblia, ¿cómo podemos alfabetizar a los nómadas que tienen en gran valor la transmisión oral?

Una red de trabajadores con nómadas puede examinar profundamente estas cuestiones y estudiar cada caso y así aprender a apreciar lo que estos valoran sin juzgarlos por no ser como nosotros.

Si le digo a un pastor nómada que para seguir a Cristo debe construir un edificio y asistir a ese edificio cada semana a una hora en concreto, me mirará y concluirá que quiero que deje de ser un nómada. ¿Este estaría equivocado? 

Hoy en día el concepto de iglesia en el hogar ha impulsado estrategias como el DMM, reemplazando algunas veces la necesidad de usar un edificio. Se podría asumir, como ocurre en la historia que contamos al principio de este artículo, que el DMM debe ser la respuesta también para los nómadas. Resulta que incluso el DMM necesita ser adaptado para los nómadas.

Los que trabajan con nómadas necesitan lidiar con las realidades del discipulado y la iglesia entre ellos y hacerlo con Biblias en sus manos. Cuando los trabajadores comparan sus experiencias, son el hierro con el que se afila otro hierro en aras de la formación de la Iglesia entre los nómadas.

Oremos por los nómadas, oremos para que el Señor movilice a las iglesias de todo el mundo, que los podamos conocer mejor, que los amemos y enviemos trabajadores capacitados para ministrarlos con eficacia. 

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