This is an article from the January-February 2017 issue: Nomads: The Challenge of Reaching People on the Move

Contextualizando al Verdadero Pastor

Desarrollo de Estrategias Creativas Para Llegar a Estas Personas en Movimiento

Contextualizando al Verdadero Pastor

No muy lejos de la ciudad donde vivimos, los pastores semi-nómadas pueblan los valles de las altas montañas de Asia Central. Estas queridas personas gracias a las grandes manadas de cabras y yaks a su cargo pueden sobrevivir a los más crudos inviernos que podamos imaginar. Hasta ahora el evangelio no ha echado raíces entre estos pueblos musulmanes. El desafío primordial para el ministerio en las aldeas de estas tierras altas, ha sido siempre establecer un punto de entrada que sea aceptado y valorado, y mantener una presencia continua; sin embargo, con los años nos ha llegado una oportunidad para nuestro equipo de establecer un negocio, que si Dios quiere, ayudará a desarrollar la industria local de la lana de cachemira.

Al igual que muchos pastores nómadas, estas personas viven principalmente de los productos lácteos de sus animales, aunque también obtienen ingresos con la lana de cabra y pieles de yak. Nuestra investigación ha confirmado que las cabras con las que trabajan producen una lana de cachemira de primera calidad a nivel mundial. Eso suena muy bien, pero estos pastores no tienen una buena información de qué factores de la cotización del dólar influyen en el valor de la lana de cachemira. Los compradores chinos han creado un monopolio mediante la compra de toda la lana de cachemir, este está basado en el peso en lugar de su grado de calidad. Esto significa que los pastores no obtienen todo el valor de mercado para su lana de mayor calidad. Además de esto, la lana de cachemir una vez esquilada de las cabras no se procesa localmente; al realizase fuera del país el procesamiento de la lana, se pierde todo el beneficio del valor añadido. Estamos trabajando en esto para cambiarlo.

El impacto socio-económico es significativo. Como somos el origen de la lana que se exporta a Occidente, nos hemos asociado en América del Norte con distribuidores que poseen puntos de venta al por menor del hilo de cachemira. Como resultado, al eliminar los intermediarios pagamos precios 30% más altos a los pastores que aceptan vendernos directamente. Ayudamos a establecer el reconocimiento de cachemir como su marca, aportando mayor dignidad a los pastores nómadas que a menudo son vistos como personas de segunda clase.

A través de este negocio creemos que Dios establecerá redes de creyentes en estos valles de alta montaña. Cachemira es una puerta ideal para el compromiso relacional. Vamos de aldea en aldea, educando a los pastores locales sobre la industria lanar de cachemir. Les ayudamos a obtener una mejor reproducción que les proporcione una lana de mayor calidad. Les enseñamos cómo recoger las hebras y clasificarlas por criterio de calidad. Pasamos de casa en casa estableciendo relaciones con las familias donde abundan oportunidades para ejercer el ministerio.

La visión es sembrar el evangelio ampliamente entre estos lejanos semi-nómadas no alcanzados, y conectar a los que responden con los creyentes nacionales de la ciudad ubicada en la zona baja. Cuando esta gente de la ciudad se involucra, Dios hace crecer su amor por sus homólogos nómadas, a quienes tal vez pueden haber considerado mal. Están emocionados de tener oportunidades de transmitir a las personas el mensaje del evangelio allá donde nunca ha sido escuchado. Allí pueden ayudarse mutuamente a crecer en su fe, perseverar en un ambiente hostil, y hacer que el nombre de Cristo sea conocido con sabiduría y audacia.

Zukra (no su verdadero nombre) vive en el área de una aldea remota donde llegó a la fe en Jesucristo hace diez años. De repente su hija cuando estaba en cuarto grado se vio afligida por demonios.  Durante tres años ella no podía hablar y no estaba en su sano juicio. Zukra la llevó a todos los médicos, maestros musulmanes y brujos que pudo encontrar; pero nadie podía ayudarla. Sus hermanas eran seguidoras de Jesús, ellas le insistían diciendo que Jesús podía sanar a su hija, pero las odiaba porque habían abandonado el Islam y "vendían su religión para convertirse en rusos".  Finalmente, desesperada Zukra pidió a sus hermanas que vinieran a orar. Cuando oraron en el nombre de Jesús todos vieron una presencia oscura salir de ella y abandonar la casa. La hija de Zukra fue liberada milagrosamente. Toda la familia vino a Cristo ese día. Hoy su hija continúa viviendo en libertad, pero la familia de Zukra vive con miedo a la persecución.

No es raro que los pocos creyentes dispersos en las aldeas sean condenados al ostracismo. Están amenazados con palizas y divorcio. La gente les roba cosas y algunas veces queman sus hogares. Viven con miedo de ser expuestos como cristianos.

Debido a que el negocio de la lana de cachemira nos permite una razón legítima para la presencia continua en las aldeas, somos capaces de alentar a estos creyentes dispersos y aislados. Zukra trabaja como uno de nuestros coordinadores para la recolección de la lana de cachemir. Al ayudar a su gente a recibir más ingresos por su lana, está ganando más autoridad y dignidad en su comunidad.

Uno de los objetivos declarados del negocio de la lana cachemir es devolver los beneficios a la comunidad. Con los beneficios de este negocio se ha podido reparar el sistema de calefacción en una escuela, también en los centros de día de varias aldeas donde trabajamos con los pastores locales. Hemos comenzado a trabajar para proporcionar atención a niños con necesidades especiales en estas aldeas. El gobierno tiene un programa que provee ayuda financiera para aquellos con necesidades especiales. Cuando los niños son diagnosticados con una discapacidad, son puestos en la lista de espera para recibir ayuda financiera del gobierno. Esto les da derecho a la atención médica gratuita y la terapia en un centro de rehabilitación en la ciudad. El problema es que esta ciudad está a muchas horas de distancia y por lo tanto inaccesible para la mayoría de las familias.

La atención médica es pobre en estas áreas. Abrumados por los niños con necesidades especiales, los médicos locales alientan a los padres a ir a un clérigo musulmán o a un médico brujo para recibir tratamiento. Las personas con discapacidades se consideran maldecidas, endemoniadas y una vergüenza. El miedo y la lástima son la actitud general. A los padres de niños con discapacidades a menudo se les pregunta qué terrible pecado cometieron para que Dios los haya maldecido con este niño. La mayoría de estos niños no van a la escuela, y muchos nunca salen de sus hogares debido al miedo y a la vergüenza.

El otoño pasado, mi amigo creyente local y yo conocimos al director del departamento de servicios sociales de la región. Compartimos sobre el negocio de la lana de cachemira y cómo queríamos bendecir a la comunidad trabajando con sus niños con necesidades especiales. Explicamos que queríamos traer un equipo para proporcionar capacitación y hacer que las terapias regulares estén disponibles para niños con necesidades especiales.

Le contamos la historia de su profeta en Juan 9, de Jesús el Mesías, cómo un día cuando este iba caminando con sus discípulos vieron a un hombre ciego de nacimiento. Los discípulos le preguntaron a Jesús: "¿Quién pecó, este hombre o sus padres para que naciera ciego?" Jesús respondió que su ceguera no era el resultado del pecado, sino para que la gloria de Dios sea revelada. ¡Y entonces Jesús lo sanó!

Le dije al director que este es el corazón de Dios para las personas con discapacidades. No es una vergüenza o una maldición, sino que el mundo está descompuesto. Dios ama a estos niños y queríamos ayudar al traer a especialistas que entrenaran y aconsejaran a los padres. El director rápidamente me entregó una lista de 200 niños con necesidades especiales de 17 aldeas de la región.

Vivimos en la ciudad y viajamos regularmente a las aldeas. Junto con los trabajadores sociales comenzamos a reunirnos con familias de niños con discapacidades, amándolos y tratándolos con dignidad. Con frecuencia contamos la historia del hombre nacido ciego y el corazón de amor de Dios para con las personas con necesidades especiales. Estoy asombrado y agradecido por las puertas abiertas que hemos encontrado.

Sin embargo, cuando ya estábamos finalizando los planes para la llegada del equipo de especialistas, las autoridades locales que habían estado muy entusiasmadas con nuestros esfuerzos de repente, en el último minuto cerraron la puerta, amenazando con la intervención de la policía si intentábamos trabajar en las aldeas. Fue un desafortunado recordatorio del miedo, la sospecha, los juegos de poder y el estricto control que ejercen las autoridades en estas comunidades cercanas. También fue un recordatorio abrupto de que las cosas no siempre son lo que parecen. Las situaciones y las relaciones pueden cambiar rápidamente. A pesar de que hablamos bien su idioma, a menudo no tenemos idea de lo que está pasando en realidad.

El negocio de la lana de cachemira nos ha permitido acceder a estas áreas de aldeas. Amar de manera tangible a los marginados, nos ha proporcionado oportunidades para relaciones más profundas. Nos ha dado una manera muy natural de proclamar el corazón de Dios para sus hijos. Todavía tenemos mucho que aprender, pero estamos agradecidos por todas las oportunidades que tenemos para involucrar a estas personas.

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